Seguramente si ya llegaste a este blog, es porque ya sea en el colegio de tus pequeños, en los reels de Instagram o en algún libro de crianza que tengas en casa, más de una vez has leído o escuchado acerca de disciplina positiva, y posiblemente estés interesado(a) en saber más al respecto.

Tal como muy probablemente te han dicho, la disciplina positiva es un modelo educativo que tiene como eje principal el respeto al prójimo, entendiendo como prójimo tanto a nosotros mismos como adultos como también a nuestros pequeños; esta aclaración es importante ya que de manera tradicional algunas creencias educativas y de crianza nos han hecho pensar que sólo como adultos somos merecedores del respeto de los niños y las niñas; y que nosotros como adultos tenemos derecho a agredirles e imponerles, bajo el título de que los educamos de esta manera.

Jane Nelsen una psicóloga educativa fue una de las pioneras en cuestionar esta premisa y fundó las bases para que en el proceso de crianza en el hogar y en el colegio los pequeños fueran respetados y vistos como seres igual de valiosos y dignos que un adulto.

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¿Qué es la disciplina positiva?

Algunos de las bases más importantes de la disciplina positiva es que busca favorecer el respeto, el crecimiento personal, la empatía y el amor en las relaciones familiares. Y busca dejar muy en claro que los problemas no se solucionan con violencia, sino desde la comunicación respetuosa.

La visión de la persona desde la disciplina positiva

Seguramente lo que la mayoría de los papás leyendo este texto queremos es encontrarnos con la sería de “instrucciones” para poder ejercer la disciplina en casa, y aunque claro que vamos a encontrar eso en este blog (tranquilos, ya casi llegamos a esa parte), es esencial antes explorar un poco sobre cuáles son los fundamentos desde los que la disciplina positiva se respalda, es decir como ve la disciplina positiva a las personas.

Podremos preguntarnos porqué es esto importante, un ejemplo nos podría ayudar: alguien podrá explicarnos cuáles son los pasos de las sumas o la restas, pero si no tenemos claro el para qué sirve o cuáles son sus variaciones jamás podremos resolver problemas matemáticos más complejos.

  • Todas las personas merecemos un buen trato.
  • Todas las personas necesitamos sentir que pertenecemos.
  • Las conductas de los niños no surgen de la maldad, sólo buscan atraer atención y pertenencia.
  • Todas las conductas de nuestros hijos tienen un mensaje.
  • Educar con cariño, no significa eliminar límites y normas.
  • No somos perfectos ni necesitamos serlo.
  • Tanto las necesidades de los pequeños como la de los adultos son válidas y es necesario cuidarlas.

Podemos ver que desde que exploramos esta visión de ser humano se dejan de tener bandos buenos y bandos malos en casa, que todos tenemos necesidades validas y que el cuidado de las emociones tiene todo el potencial de mejorar la dinámica familiar.

¿Cómo ejercer la disciplina positiva en casa?

Bien, concluimos compartiendo algunas estrategias para comenzar a implementar la disciplina positiva en casa. Todas son muy útiles y con la práctica poco a poco se harán más fáciles de usar; sin embargo, si consideras que tú situación en casa es más compleja lo mejor es consultar con un experto que pueda armar una estrategia especial para tu hogar.

  • Refuerza los vínculos afectivos y la autonomía.
  • Recuerda que los malos comportamientos no son de una persona problemática, sino de una persona con problemas. Siempre hay que enfocarnos a atacar el problema y no o a la persona.
  • Las normas y objetivos del hogar se establecen en conjunto todos los miembros del hogar, no solo los padres. Lo que se pretende es que los niños se apropien de ellos desde su conciencia de las cosas.
  • En la disciplina positiva no se usan los castigos, más bien hacemos uso de las consecuencias educativas que buscan la reflexión por el incumplimientos de normas.